SEQUEDAD EN LAS MUCOSAS

Durante el tratamiento contra el cáncer he convivido con la sequedad absoluta de todas mis mucosas. Para mi eso era una tortura constante porque me sentía como en el desierto del Sahara las 24 horas del día. Fue en la segunda quimioterapia cuando recordé que un otorrinolaringólogo me había recomendado años atrás, entre otros consejos, que me humedeciera el interior de las fosas nasales con aceite de almendras dulces y se me encendió la bombilla para hacerlo de nuevo en esta ocasión en la que todas mis mucosas eran de cartón.

¡Qué felicidad! Llegó el alivio de una forma inmediata. Yo no sé si fue por esto o quizás por los cuidados en la alimentación pero no padecí ninguna molestia buconasal tipo úlceras o llagas durante mi proceso. Con constancia, repitiendo este sencillo gesto el trascurso del resto de las quimios fue más llevadero en este sentido. ¡Te animo a que lo pruebes y me cuentas cómo ha sido tu experiencia!

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